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Por: Javier Ruiz Bunker
Desde que estábamos en "kinder garden" nos han estado enseñando la importancia de perdonar. Los rencores que le guardamos a otras personas, nos van a ir comiendo a nosotros mismos y eventualmente se convertirá en tensiones, depresiones, enfermedades mentales y físicas, etc. La Biblia nos dice "perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden". Todos sabemos que aprender a perdonar es uno de los ingredientes principales para alcanzar la celestialidad personal.
Algo de lo que generalmente no se habla es de la importancia de aprender a perdonarnos a nosotros mismos. En muchas ocasiones podemos manejar la circunstancia cuando un ser querido nos hiere pero no sabemos manejar cuando somos nosotros mismos los que nos hacemos el daño. Es mucho más difícil (e importante) perdonarnos a nosotros mismos que perdonar al prójimo.
Cuando alguien quiere llegar a tener una vida celestial, tiene que partir de la premisa de que somos seres imperfectos y que vamos a cometer errores en el transcurso de nuestras vidas. Si tratamos de exigirnos ser seres perfectos lo que vamos a lograr es quedar decepcionados con nosotros mismos. La realidad es que, independientemente de si estamos dispuestos a aceptarlo, vamos a seguir siendo seres imperfectos.
No estoy diciendo que nos debemos convertir en personas irresponsables (es muy importante asumir responsabilidad por nuestras acciones) lo que digo es que no debemos permitir que nuestro sentido de culpa nos dañe nuestras vidas. El sentido de culpa, en nada nos va a ayudar a enmendar nuestros errores, al contrario, lo que va a hacer es debilitarnos y eventualmente bajar nuestro nivel de conciencia (awareness.)
Si quisiéramos aprender a perdonar a los que nos lastiman, es indispensable que nos perdonemos a nosotros mismos cuando nosotros somos los que nos lastimamos. Recuerda que ninguna circunstancia nos puede hacer daño, lo que nos hace daño es como reaccionamos a ella.
Por lo general cuando la actitud de otra persona nos irrita, lo que pasa es que nos estamos proyectando en esa persona y estamos viendo nuestros propios defectos. Yo tenía la mala costumbre de llegar tarde a mis compromisos. Tradicionalmente la gente ha tenido que esperar por mí; cosa que siempre me ha causado vergüenza. Cuando yo tengo que esperar por alguien más, me da coraje y me irrito con esa persona. Luego de un proceso de meditación, me di cuenta de que mi coraje no era con la otra persona sino conmigo mismo, ya que la otra persona me estaba permitiendo ver mi defecto.
Una vez descubrí (y acepté) cuál era mi verdadero problema, dejé de molestarme con las otras personas (que llegaban tarde a sus compromisos) y empecé a corregir el verdadero problema. Me tomó un tiempo aceptar que el llegar tarde es una costumbre aprendida ya que otras personas en mi familia hacen lo mismo y empecé a perdonarme cada vez que lo hacía. Poco a poco empecé a darme cuenta de que por lo general, cuando llegaba tarde a mis compromisos era porque perdía demasiado tiempo pensando en todo lo que tenía que hacer para poder salir pronto y llegar temprano. Una vez me quité la presión de que siempre tenía que estar a tiempo, se me empezó a hacer más fácil salir a tiempo hacia mis compromisos y llegar a tiempo a mis citas.
En el proceso de desarrollar una autoestima fuerte y verdadera, es importante aceptarnos a nosotros mismos y aceptar nuestros errores, defectos, manías, etc. La base de una buena autoestima está en aceptar nuestro lado negro, ya que nuestras virtudes son mucho más fáciles de aceptar.
Nosotros somos seres bellos tal y como somos, aunque cometamos errores en el transcurso de nuestras vidas. Cada vez que cometamos un error, debemos pedirle perdón a la persona perjudicada y pedirnos perdón a nosotros mismos.
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