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Por: Javier Ruiz Bunker
Hoy día vivimos tratando de resolver (o al menos atender) miles de problemas que tenemos en la cabeza. Nos la pasamos el día entero guiando de un lado al otro con el celular en la mano, tratando de cumplir con todos nuestros compromisos. Cuando por fin llegamos a la casa, nos esperan un sinnúmero de tareas domésticas que todavía tenemos que hacer. Cuando por fin logramos tener tiempo de ocio; generalmente lo invertimos viendo televisión o leyendo el periódico. En ambos medios, somos bombardeados con anuncios comerciales, malas noticias, escenas de violencia, chabacanerías (no soy moralista pero ésto lo considero otro tipo de bombardeo), asesinatos (reales y ficticios) y guerras (reales y ficticias), etc. Obviamente el radio y la televisión tienen que ser escuchadas con un volumen bien alto para vivirnos este bombardeo lo más profundamente posible y muchas veces invertimos el dinero que no tenemos en bocinas, amplificadores, "surround sound systems", etc.
Por la noche, muchas veces tenemos un sueño liviano, ya que tenemos en la mente todos los problemas de la oficina, los estudios, la familia, citas, etc. Al otro día, aunque cansados, tenemos que volver a emprender nuestra rutina diaria. Para levantarnos con energía, ponemos el despertador con el volumen alto y de esta manera somos "bombardeados" desde temprano en la mañana.
Los fines de semana, por lo general planificamos algo que nos mantiene la mente ocupada o los aprovechamos para ponernos al día con todo lo que se nos quedó sin hacer durante la semana... mientras que otos aprovechan el fin de semana para gastar su dinero en alcohol y otros vicios.
No es hasta que caemos con una enfermedad grave, o alguna condición emocional, que nos damos cuenta de lo importante que es tomar tiempo para relajarnos. Al igual que es muy importante el lograr hacer cosas en nuestras vidas, también es importante regalarle a nuestros cuerpos (y a nuestras mentes) ciertos espacios de silencio y tranquilidad. ¿Por qué esperar a caer en una crisis para hacer algo al respecto?
Yo estoy convencido de que la mayoría de las enfermedades crónicas provienen de alguna deficiencia en nuestro estilo de vida. Por lo general, cuando nos enfermamos por algún evento inusual (por ejemplo somos expuestos a una bacteria o un virus), nuestro sistema inmunológico (que es una maravilla) se encargará de tomar los pasos necesarios para devolvernos la salud. Por otro lado, si nuestros cuerpos no son capaces de mantenerse con nuestro estilo de vida se le va a hacer difícil recuperarse, ya que seguimos atacando (a nuestros cuerpos) con los mismos patrones de tensiones y preocupaciones.
Si todos estamos al tanto de que tenemos que relajarnos regularmente... ¿por qué no lo hacemos?
Irónicamente, lo que ocurre es todo lo contrario, la tensión es lo que nos puede hacer perder control de nuestras vidas y para mantenernos en control va a ser esencial bajar nuestras tensiones.
Primero que nada, tenemos que estar al tanto de que nunca vamos a tener control absoluto de nuestras circunstancias externas y que siempre ocurrirán cosas que no podremos controlar. Sólo podemos controlar la manera en que reaccionamos a los sucesos en nuestras vidas. Cuando estamos viviendo vidas complicadas y nos exponemos a mucho estrés, nos vamos a empezar a debilitar tanto físicamente, como mentalmente. La tensión y la vida agitada nos van a ir alejando de nuestra esencia y eso nos seguirá debilitando y afectando la autoestima. En los momentos de relajación es cuando nos llega la inspiración y cuando nos acercamos más a nosotros mismos. Cuando estamos relajados también aumenta nuestra capacidad de amar.
De una vez y por todas, debemos de empezar a darnos importancia a nosotros mismos. Cuando notemos que estamos trabajando en tensión, debemos retirarnos momentáneamente y salir a caminar en el aire fresco. Unos simples 5-10 minutos de descanso y relajación nos van a hacer una diferencia increíble y nos van a hacer mucho más eficientes en nuestro trabajo. Regularmente debemos "darnos mantenimiento" y sacar tiempo para ir a la playa, caminar por el bosque, meditar, recibir masajes, pasar tiempo de calidad con nuestros seres queridos, ejercitarnos, practicar actividades que nos despierten pasión o regalarnos cualquier otro momento que nos haga sentir bien.
Es importante que nos ganemos nuestro sustento y producir algo para la sociedad, pero más importante es cuidarnos a nosotros mismos. Si no nos cuidamos a nosotros mismos, se nos va a hacer imposible cuidar a nuestro prójimo. Recuerda que el mejor regalo que le podemos hacer a un ser querido es una sonrisa de felicidad auténtica y sincera. Es muy importante aprender a relajarnos para poder llegar a tener una vida plena.
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